[vc_row][vc_column width=»2/3″][vc_column_text]Roberto y Marta decidieron casarse el 17 de octubre de 2009 y celebraron su boda civil y el banquete posterior en Hacienda Jacaranda. Esta pareja de informáticos, está tan enamorada, que cuenta los días que duermen separados, 11, y solo por motivos de trabajo, ya que Marta no duerme bien si su marido no está a su lado.
El día que se casaron, Roberto esperaba a la novia llorando y Marta llegó llorando, por lo que sus invitados también acabaron llorando de la emoción. “Nos habíamos separado la noche anterior y nos costó mucho despedirnos. Estaba tan nerviosa que hice parar el coche y llamé para preguntar si el novio había llegado, antes de seguir y entrar.”
Los dos recuerdan muchos detalles a la perfección. “Fue todo muy emotivo”. “La ceremonia fue preciosa, todo bien preparado, te dejas llevar porque sabes que está todo organizado, ese día tú no tienes que pensar. Queríamos una boda íntima, con pocos invitados, teníamos todo pensado y lo elegimos y decidimos juntos. Nos costó encontrar la canción de entrada y, aún hoy, Marta llora de nuevo al escucharla”.
Roberto asegura que también tenían bastante claro que celebrarían su boda en Jacaranda: “Cerca de casa, a menudo veíamos un cartel anunciando esta finca, y Marta siempre decía que si algún día nos casábamos, tenía que ser aquí, así que vinimos a verla y nos decidimos pronto”.
A Marta se le ilumina la cara hablando de su vestido, de las flores que decoraban la finca y de las fotos tan bonitas que salieron gracias a la luz de la tarde tan cálida que hizo el día de su boda. Y también recuerdan el miedo que tenían por el clima que hiciera, ya que cuando visitaron la finca para conocerla hizo un día de tormenta enorme y pensaban “si hace un día así…”
Ninguno de sus invitados conocía este lugar, fue toda una sorpresa incluso para sus padres, ya que hicieron solos la prueba del menú. “Coincidimos con otra pareja, que también estaban solos y acabamos probando el menú y comentando los platos juntos.”
En esta visita a la finca han apreciado los cambios porque volvieron tiempo después a otra boda de un familiar, una prima que decidió celebrar su boda en Jacaranda porque le encantó la boda de Roberto y Marta. “La finca tiene pequeñas mejoras, sigue siendo igual de bonita. Nosotros no hemos cambiado mucho, pero sí en que ahora somos padres.”

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