María y Jose querían celebrar una boda íntima y sencilla, en un entorno natural de la Sierra de Madrid, y lo consiguieron…

El 3 de Agosto de 2013 fue el día elegido por María y Jose para celebrar el día más importante de sus vidas. No tenían claro el lugar para celebrar su boda, pero su amigo Borja les descubrió nuestra finca, escondida en un enclave privilegiado de la Sierra de Madrid, y al verla no lo dudaron ni un momento.


La ceremonia fue religiosa, en una pequeña y acogedora Parroquia de la Urbanización Santo Domingo, en Madrid.

En la elección de su vestido María no tuvo dudas, y optó por la variedad y experiencia de Pronovias, tenía elegido el vestido desde hacía tiempo. María nos cuenta que “cuando llegué a la tienda y me lo probé, me asusté con las caras que pusieron mis familiares, no decían nada, ese silencio lo rompió mi madre diciendo, estás guapísima”, en ese momento supo que ése era “El Vestido”.

Como peinado se decantó por un semirrecogido adornado con unas horquillas, y su hermano le regaló los pendientes a juego.
El novio, muy guapo con un traje negro estilo levita de Protocolo, chaleco gris y para darle un toque de color, corbata roja.

El coctel se sirvió en las terrazas de la Hacienda, con vistas excepcionales a la Sierra, y el banquete en nuestro Salón Plaza, un espectacular Albero que lucía impresionante aquella noche.
El reportaje fotográfico fue realizado por el estudio Imaginarte, profesionales que conocían a la perfección la finca y resultaron ser una elección perfecta para ellos.
María quiso recuperar la tradición del alfiler para las invitadas, y todas recibieron uno a juego con su ramo de calas blancas holandesas.
Uno de los momentos más especiales fue la apertura del baile, María y Jose no querían bailar el tradicional vals y eligieron la romántica canción Always de Bon Jovi, más acorde con su personalidad.
María y Jose nos cuentan que no podrían decidir cuál fue el momento más bonito de la boda, fue perfecta en todos los sentidos, pero que sin duda, nunca podrán olvidar ese día.




