Para mí, los días más importantes en la vida de una persona coinciden con el nacimiento de tu bebé y el día de tu boda. En gran medida, que todo salga bien esos días no depende de uno: en el caso de tu bebé, estás en manos de los profesionales del hospital; en el caso de tu boda, estás en manos de los profesionales del lugar donde decidas casarte.
Elegimos Jaracanda guiándonos por nuestro instinto: Marta veía todos los días al regresar del trabajo el cartel que la Hacienda tiene en la carretera de Colmenar. Y recuerdo que siempre decía: si me caso algún día, lo haré en Jacaranda. Por eso, llegado el momento, fuimos a visitar la Hacienda.
El lugar nos encandiló. Se encuentra en un entorno privilegiado, en plena sierra de Madrid, lo que favoreció la realización de fotografías espectaculares, que siempre guardaremos con mucho cariño. Pero lo más importante de Jacaranda, lo que realmente le da valor, estuvo oculto hasta el mismo día de la boda: el excelente trabajo y la profesionalidad de Rosa y Juan.
A Rosa la conocimos en nuestra primera visita. Siempre nos orientó y nunca puso reparos a nuestras sugerencias. A Juan lo conocimos el día de la degustación. Pero lo que Marta y yo no supimos hasta que nos encontramos uno frente al otro el Gran Día, fue que la gran profesionalidad y coordinación de Rosa y Juan iba a convertir nuestra boda en mucho más. En algo inolvidable.
Porque ese día no quieres tomar decisiones, no quieres tener que pararte a pensar: únicamente quieres que todo salga bien y disfrutar. Y Rosa y Juan consiguieron que todo saliera perfecto, siguiendo el protocolo establecido, cumpliendo los horarios con discreción, haciendo, en definitiva, de anfitriones perfectos, mientras nosotros únicamente nos dejábamos llevar.
Nosotros apostamos por Jaracanda sin saber y fue la mejor elección. Por eso quiero escribir estas líneas en el muro de la Hacienda. Para que los aún no saben, confíen.
Gracias Rosa. Gracias Juan. Nunca olvidaremos aquel 17 de octubre de 2009 en Hacienda Jacaranda. Ese fue el día más feliz de nuestras vidas hasta que apareció Ana para llenarnos aún más de felicidad.