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Historias de bodas: Sara & Jonás
Estamos dentro de la Hacienda. Desde aquí vemos un caballo en una finca cercana. Nos devuelve la mirada tranquilo mientras su crin rubia se mueve con el aire. Es posible que sea el mismo caballo por el que Sara y Jonás decidieron casarse aquí con nosotros. Y es que tanto su noviazgo como su propia boda tuvieron mucho que ver con los caballos.

Llevan media vida juntos, desde adolescentes. La misma pandilla de amigos les hizo salir y conocerse, y su pasión por los caballos les hizo acercarse más el uno al otro. Tras una vida juntos, decidieron casarse. Conocían el entorno de Hacienda Jacaranda porque habían paseado a caballo por allí… y en uno de esos paseos fue cómo lo descubrieron. Una vez dentro, el flechazo fue instantáneo.
Jonás es meticuloso, ordenado, amigo de sus amigos y noble. Sara es divertida y alegre, desenvuelta y firme. Forman un buen equipo que ahora tiene dos hijos, Samuel y Mauro….y hasta un perro!
Recuerdan su boda con mucho cariño, hace ya 10 años. Recuerdan que estaban rodeados de la gente que les quiere. Ven la finca muy cambiada, como más… estilizada. Quizá se puede comparar con ellos mismos, más jóvenes y frescos entonces, pero ahora con más madurez y sabiendo disfrutar mejor de la vida y de lo que tienen juntos.
En su boda, cómo no, quisieron sorprender a los invitados con un espectáculo de caballos. Por entonces, lo que hoy es el salón plaza era el albero, por donde bailaban los caballos a ritmo de música clásica, tal como llevaron a Sara vestida de novia, para asombro de todo el mundo y para alegría de ellos mismos. Fue mágico e inolvidable.
Han pasado 10 años, y durante la visita a la finca, recorremos los jardines, mucho más estilizados que entonces. Pasamos por los lugares donde se hicieron las fotos después del cóctel… y los recuerdos afloran… y se miran y se sonríen. Muchas cosas han cambiado desde entonces, en la finca y en la vida de esta pareja, pero se hace evidente que lo que importa de verdad permanece.
¡Gracias por ser así, chicos!
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